El candidato presidencial demócrata Pete Buttigieg dijo el domingo que está orgulloso de su matrimonio y su esposo, Chasten Glezman, en referencia a las declaraciones del comentarista de radio conservador Rush Limbaugh sobre si los votantes lo elegirían porque ha «besado a su esposo» en el escenario después de los debates.

Buttigieg dijo que Estados Unidos debería tener una política abierta a todos y que agregó que no iba a aceptar comentarios sobre «los valores familiares de personas como Rush Limbaugh o cualquiera que apoye a Donald J. Trump como el líder moral y político de Estados Unidos».

El aspirante hizo sus declaraciones en los programas «State of the Union» y «Fox News Sunday» de CNN.

Buttigieg se casó en junio de 2018 con el profesor de secundaria en la iglesia de Saint James, en South Bend, en una ceremonia que incluyó lecturas como extractos de la decisión del Tribunal Supremo de legalizar el matrimonio de las parejas del mismo sexo y de un sermón de Jesús recogido en los evangelios.

Buttigieg es el primer aspirante abiertamente gay con posibilidades serias de alcanzar la presidencia, pero como él mismo afirmaba en una entrevista al medio Axios, probablemente no se convertiría en el primer mandatario homosexual de EE.UU.

El precandidato se perfila como uno de los contendientes más fuertes tras ganar el caucus de Iowa, donde obtuvo 14 de los 41 delegados que estaban en juego, mientras el izquierdista y mucho más conocido Bernie Sanders se fue con 12. En New Hampshire el exrival de Hillary Clinton de 78 años se alzó con la victoriac con el 26% de los votos, según las proyecciones de los resultados parciales, mientras que el moderado Buttigieg consiguió un 24.4 %, manteniendo su condición de sorpresa.

El exalcalde de una ciudad de tamaño mediano, South Bend (Indiana), Buttigieg formalizó en abril pasado su candidatura con un discurso en el que reivindicó la necesidad de un relevo generacional para arrebatar el poder al presidente Trump, al que le ha lanzado sus críticas más afiladas no desde posturas progresistas, sino desde donde más le puede doler, la religión.