
La Cámara de Representantes (Cámara Baja) de Estados Unidos aprobó juicio político al presidente Donald Trump por abuso de poder. En respuesta, el mandatario dijo que los demócratas están tratando de «anular» su triunfo electoral con la convocación al impeachment.
- Abuso: La Comisión Judicial acusó a Trump de un cargo de abuso de poder por presionar a su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, para que abriera dos investigaciones que le beneficiarían para la reelección en 2020: una sobre las supuestas corruptelas del precandidato demócrata Joe Biden y su hijo Hunter en sus negocios en Ucrania y otra sobre «la desacreditada teoría» de que fue ese país, no Rusia, el que interfirió en los comicios de 2016.
- Obstrucción: Trump también está acusado de un segundo cargo de obstrucción al Congreso por rechazar los requerimientos que le ha hecho la Cámara de Representantes tanto de información como de comparecencia en el marco de la investigación del ‘impeachment’. Según la Comisión Judicial, también ordenó a los funcionarios y agencias del Gobierno que desoyeran las peticiones parlamentarias en este sentido.
Trump se convierte así en el primer presidente republicano reprobado por la Cámara de Representantes, dado que Richard Nixon (1969-1974) dimitió antes de que el proceso en su contra por el ‘Watergate’ llegara a este punto.
En términos generales, será el tercer presidente en encarar un juicio político en el Senado, después de los demócratas Andrew Johnson (1865-1869) y Bill Clinton (1993-2001), a los que salvó la mayoría oficialista en el Senado.
El presidente del Comité Judicial, Jerrold Nadler, dijo que Trump está acusado de “delitos graves y faltas menores” en virtud de la Constitución al buscar ayuda extranjera para su reelección y participar “en una insubordinación categórica e indiscriminada sin precedentes” ante la investigación del Congreso.
Nadler y el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff, presentaron la semana pasada un resumen de su caso, en el que argumentan que Trump usó su cargo para presionar al recién electo presidente de Ucrania para que anunciara investigaciones motivadas políticamente para el beneficio político personal de Trump.
“La evidencia de la conducta impropia del presidente es abrumadora e indiscutible”, había anunciado Schiff ante el Capitolio. La investigación de juicio político de la Cámara de Representantes fue calificada por Trump como una cacería de brujas y ridiculizada por los republicanos.
Los cargos de la impugnación reflejan el deseo de la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, Nadler y otros demócratas importantes por mantener el foco del juicio político en las negociaciones de Trump en Ucrania. «Mirar hacia otro lado cuando el presidente cometió crímenes contra nuestra nación no es una opción», dijo la representante Rashida Tlaib.
Horas antes de la votación, Trump dijo en Twitter en que no hizo «nada malo», al día siguiente de dirigirle una amarga carta a la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, diciéndole que «la historia la juzgará duramente» por el proceso.
Más tarde, siguió con otra tanda de tuits, afirmando -todo en mayúsculas- que este es «un ataque contra Estados Unidos y contra el Partido Republicano».
El juicio político divide a los estadounidenses: 45% quiere que Trump sea destituido (77% entre los votantes demócratas) mientras un 47% se opone, según un sondeo de CNN-SSR.
Sin embargo, hay pocas posibilidades de que el proceso contra Trump avance en el Senado, donde han sido juzgados dos presidentes: Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998, ambos exonerados. El republicano Richard Nixon, involucrado en el escándalo Watergate, prefirió renunciar en 1974 antes de sufrir este escarnio.
Riesgos electorales
El presidente busca ahora convertir el proceso en su contra en un elemento que atice a sus bases y le dé un impulso para la reelección. Consciente del riesgo electoral, Pelosi contuvo durante mucho tiempo los llamados a iniciar un proceso contra Trump, hasta que estalló el escándalo ucraniano.
Finalmente lanzó la investigación a fines de septiembre, tras conocerse la denuncia de un funcionario no identificado sobre la presunta conducta inapropiada del presidente durante una llamada telefónica el 25 de julio con su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski.
Varios testigos confirmaron ante el Comité Judicial de la Cámara Baja las presiones para obligar a Kiev a anunciar la apertura de una investigación por corrupción contra Biden y su hijo. La Casa Blanca se negó a cooperar con la investigación, calificándola de «inconstitucional», y prohibió a varios de sus asesores dar testimonio.
Por esta razón, los demócratas lo acusan tanto de haber abusado de su poder para beneficio personal como de haber obstruido el trabajo del Congreso.
D.S.









