
Entre las múltiples coincidencias que a menudo tienen como países vecinos que son, Argentina y Uruguay viven en este 27 de octubre un día histórico por las elecciones presidenciales. Y allí, en la otra orilla, todo indica que hay segunda vuelta. Según los resultados preliminares de cuatro encuestadoras (Cifra, Equipos, Factum y Opción) habrá balotaje en Uruguay dado que ninguno de los candidatos obtuvo el 50% más 1 de los votos necesarios para ganar en primera.
El candidato del Frente Amplio, Daniel Martínez obtuvo 38,8% y su rival del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou, 29,4%. Luego, en tercer y cuarto lugar quedaron el Partido Colorado, con 12,6% y Cabildo Abierto con 10,2%.
Estos datos se basan en una muestra de circuitos representativos de todo el país y evidencian entonces que con estos números no hay mayoría parlamentaria, así como sostienen que la reforma constitucional sobre seguridad no habría sido aprobada.
Para entender mejor las cifras, estas indican que de mantenerse en datos oficiales, estamos ante una buena elección del Partido Nacional y un mal desempeño del Frente, que necesita al menos 43% de los votos para acercarse a una victoria en el balotaje.
Uruguay también vota en medio de un clima de gran expectativa
Daniel Martínez,algo tenso ante los números, anticipó «el camino del diálogo» con otras fuerzas políticas, felicitó a sus contrincantes y pidió «apostar por la estabilidad y no a los ajustes».
Por su parte, el candidato colorado Ernesto Talvi adelantó que apoyará a Lacalle Pou en la segunda vuelta. «Yo espero que el próximo presidente sea Lacalle Pou. Haremos campaña por su candidatura», dijo.
Lo mismo sucede con el expresidente colorado Julio María Sanguinetti, quien aseguró que su partido » será parte del futuro gobierno» sumándose a la coalición opositora.
En un domingo nublado, Uruguay votó presidente y renovó todo el Congreso en el marco de unas elecciones que ponen al país a definir si seguir con un modelo que gobierna hace 15 años, o dar un volantazo hacia la derecha.
El ingeniero Daniel Martínez, del Frente Amplio y en todo momento favorito de esta elección, se acercó a votar a las 11 en un colegio de Pocitos, el ORT. Llegó en una camioneta blanca Hyundai, y tras sortear a los periodistas que lo esperaban en la puerta, estuvo más de media hora para poder votar. Muchos le cedieron el lugar, pero el candidato no aceptó.
Martínez llegó termo en mano, tomando mate, vestido muy casual. «Que la gente decida. La calle es una fiesta», dijo quien después hablaría con su par argentino, Alberto Fernández.
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Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, fue el único candidato que no votó en Montevideo ya que lo hizo en Canelones. En cuanto a la situación argentina, explicó: «Uruguay se tiene que llevar bien con la Argentina, sea quien sea el presidente. Participamos de un bloque y siempre es importante lo que pasa en otros países».
La perlita de la elección fue que uno de los primeros en llegar a votar, fue el expresidente José Pepe Mujica, quien en esta elección busca una banca como senador por el Frente Amplio. Llegó al Liceo 70 de Montevideo antes de que abriera la mesa, habló con todos los periodistas e incluso les mostró, levantándose la botamanga del pantalón, una lastimadura que se hizo por hacer campaña. «Tengo 85 años, pero hago cosas de 20», dijo con ese tono cansino habitual. También explicó que apenas terminara de votar partiría «a mi rancho» y junto a su mujer (Lucía Topolansky), cocinarían algo, pondrían la radio y escucharían unos tangos.
Por supuesto, el actual presidente de Uruguay también fue a votar, y bastante temprano. Tabaré Vázquez sufragó en en Club Progreso. El presidente, quien padece un cáncer, como él mismo lo anunció meses atrás, aseguró estar «muy bien». «Alrededor del tema del cáncer hay una idea, un mito, como si el cáncer fuera el diablo, porque durante siglos fue una enfermedad mortal. Pero la ciencia avanza y conoce más a la enfermedad , y eso permite tratamientos que hacen que hoy en día el cáncer, entre las enfermedades crónicas, se cure», dijo tratando de dejar un mensaje claro a toda la población. Y agregó: «El cáncer tiene enormes posibilidades de curarse si el diagnóstico es prematuro».









