
El precandidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Joe Biden, espera obtener una ventaja decisiva sobre Bernie Sanders en las primarias partidarias de este martes en seis estados, que transcurren eclipsadas por la epidemia el coronavirus. El moderado exvicepresidente, de 77 años, confía en otra gran noche frente a Sanders, de 78, luego de espectaculares resultados en las votaciones del “supermartes” la semana pasada, que lo convirtieron en el favorito para convertirse en el rival del presidente republicano Donald Trump en las elecciones del 3 de noviembre.
Michigan, un «estado bisagra» que optó por Trump en 2016, y donde Sanders triunfó frente a Hillary Clinton en las internas demócratas de ese año, es el gran premio de la jornada, por otorgar el mayor número de delegados a la convención nacional demócrata que definirá el candidato en julio. Además, votan Washington, Misuri, Misisipi, Idaho y Dakota del Norte, con un total de 352 delegados en juego de los 1.991 que necesita un candidato para ganar la investidura.
Las urnas cerrarán alrededor entre las 21 (hora argentina) y y la 1 del miércoles, pero los resultados podrían tomar muchas horas.
La epidemia del coronavirus COVID-19, que en Estados Unidos infectó a 808 personas y causado 28 muertes, también impacta en la contienda. El estado de Washington, que sufrió la peor parte de la crisis, vota solo por correo. En el resto solo hay un caso confirmado en Misuri, y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades asesoraron sobre la limpieza de las máquinas de votación y otras medidas de precaución.
Pero los temores por la propagación del covid-19 llevaron a Biden y a Sanders a cancelar actos previstos para esta noche en la ciudad de Cleveland, Ohio, por consejo de las autoridades. Este estado, que vota la semana próxima, está en estado de emergencia desde el lunes tras confirmarse tres casos. Ambos candidatos anunciaron su decisión en sendos comunicados, señalando que los eventos futuros se evaluarán caso a caso, pero el presidente Trump hasta ahora no anunció cambios en su agenda.
- Bernie Sanders. El senador de Vermont replantea la revolución política que casi le hace ganar la nominación demócrata en 2016. En el proceso, Sanders ha impulsado hacia la izquierda al partido Demócrata al proponer políticas liberales de impacto como el sistema de salud universal y el salario mínimo de 15 dólares por hora. Pese a recaudar más dinero que cualquier otro demócrata, Sanders es el candidato contrario al «establishment» de la carrera, pues se considera a sí mismo un socialista democrático que lucha contra la «codicia corporativa». Sanders pasó buena parte de las últimas dos semanas sin poder salir de Washington porque como senador debe participar en el juicio político contra Trump.
- Joe Biden. Este exvicepresidente que ya intentó en dos ocasiones llegar a liderar la Casa Blanca es el favorito de los sondeos a nivel nacional desde 2019 -aunque su ventaja se fue achicando. Tiene una amplia experiencia: tres décadas en el Senado estadounidense, ocho años como la mano derecha del popular presidente Barack Obama y relaciones cercanas de trabajo con numerosos líderes mundiales. El moderado estadista del partido, asegura -de manera creíble- que es quien está mejor posicionado para vencer a Trump y reafirmar la prominencia de Estados Unidos en el escenario mundial.
«Mentiroso de mierda»
Biden, exvicepresidente de Barack Obama, aboga por una plataforma tradicional demócrata con reformas legislativas de centro, mientras que Sanders, que se define como un «socialista democrático», llama a una «revolución». Pero un exabrupto suyo, muy difundido en las redes sociales por los partidarios de Trump, generó titulares mientras los votantes acudían a las urnas.
Ocurrió mientras Biden recorría una planta en construcción de Fiat Chrysler en Michigan, donde recibió vítores pero también fue confrontado por un obrero, quien lo acusó de buscar restringir el derecho constitucional a poseer armas de fuego. «Eres un mentiroso de mierda» (You’re full of shit), le respondió Biden. «Apoyo la Segunda Enmienda», dijo. «No te voy a quitar el arma».
DS









