
Un líder proiraní en Irak -el número dos de las Fuerzas de Movilización Popular o Hashd al Shaabi– y el enviado de Teherán para los asuntos iraquíes, el poderoso general Qassem Soleimani, murieron este viernes en un bombardeo estadounidense en Bagdad tres días después de un ataque a la embajada de Estados Unidos.
El general Soleimani era el jefe de la fuerza Al Qods de los Guardianes de la Revolución, encargada de las operaciones exteriores, y Abu Mehdi al Muhandis estaba al mando de las operaciones de Hashd, cuyo jefe oficial es el asesor de seguridad nacional del primer ministro iraquí. Ambos se encontraban bajo sanciones estadounidenses.
Las Fuerzas de Movilización Popular lucharon a partir de 2014 con las tropas iraquíes y la coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos, pero Washington considera actualmente que sus facciones más proiraníes (algunas de ellas surgidas durante la lucha contra la ocupación estadounidense de 2003 a 2011) constituyen una amenaza más importante que la del grupo Estado Islámico.
El martes, miles de sus combatientes y partidarios suyos participaron en una demostración de fuerza sin precedentes en Irak. Llegaron a la ultraprotegida Zona Verde de Bagdad, donde se encuentra la embajada estadounidense, y la atacaron además de pintar grafitis en los muros en los que se leía «No a Estados Unidos» o «Soleimani es mi jefe».
La muerte de un general iraní en un bombardeo encendió las alarmas en Oriente Medio
De 61 años, padre de cinco hijos, Soleimani fue nombrado jefe de la Fuerza Quds en 1998 gracias a su pensamiento estratégico, carisma y capacidad de mando. La Fuerza Quds opera fuera de Irán para extender la influencia del país y difundir la Revolución Islámica. A pesar de haber tenido sólo seis semanas de entrenamiento militar, era considerado la persona más influyente en la Guardia Revolucionaria – incluso más que su comandante Mohammad Ali Jafari.
La Fuerza Quds fue fundada durante la guerra entre Irán e Irak como una unidad de élite. Su objetivo era ayudar a los kurdos en su lucha contra el líder iraquí Saddam Hussein y, aún más, difundir los principios de la revolución islámica en un momento en el que no estaba claro que el ejército se mantuviera leal al régimen iraní. Más tarde, Qassem Soleimani empezó a entrenar fuerzas fuera de Irán, como Hezbolá en el Líbano, y a llevar a cabo ataques contra los oponentes del régimen en todo el mundo.
Atentados en todos el mundo
El nombre de Soleimani fue vinculado con varios ataques y atentados contra objetivos israelíes y judíos por todo el mundo, como el atentado a la AMIA en Buenos Aires en 1994, el ataque a un autobús turístico israelí en Burgas, Bulgaria, en 2012, y el envío del barco de armas Karine A a los palestinos en 2002.
A pesar de su participación en los ataques a las fuerzas estadounidenses en Irak después de la invasión estadounidense de Irak en 2003, y su odio incondicional a los Estados Unidos, Qassem Soleimani cooperó con los estadounidenses para elegir al primer ministro interino de Irak en 2010.
A petición de Estados Unidos, Soleimani también ordenó al Ejército Mahdi, dirigido por el separatista chiíta iraquí Muqtada al-Sadr, que dejara de atacar objetivos estadounidenses en Bagdad. Y cuando Estados Unidos invadió Afganistán después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, los funcionarios iraníes – por orden de Soleimani – le dieron a los representantes americanos un mapa de las bases talibanes a atacar en Afganistán.
Por lo menos en dos ocasiones, las fuerzas americanas podrían haber matado a Soleimani pero se abstuvieron de hacerlo, debido principalmente a consideraciones de política local y al deseo de Washington de preservar la cooperación encubierta con Teherán en la guerra contra ISIS en Irak.
«Aprobó los ataques a la embajada de EEUU»
En 2015, Soleimani fue criticado por su manejo de la guerra contra Estado Islámico en Irak, lo que resultó en la reducción de su autoridad. Tampoco logró persuadir a los kurdos iraquíes de que le permitieran mover armas y tropas a través de su zona autónoma para ayudar al ejército sirio en la guerra civil de Siria, a pesar de sus estrechos vínculos con el gobierno kurdo.
Estados Unidos reivindicó este viernes la muerte del general Soleimani «para proteger al personal estadounidense en el extranjero». El Pentágono, que especificó que fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el que dirigió el ataque, explicó en un comunicado que Soleimani «estaba desarrollando activamente planes para atacar a los diplomáticos estadounidenses en Irak y en toda la región».
Washington se refirió así a las manifestaciones que tuvieron lugar en la Embajada de Estados Unidos el martes y el miércoles, motivadas por los bombardeos estadounidenses en Irak y Siria contra la milicia Kataib Hezbolá. Según el comunicado, «Soleimani aprobó los ataques a la Embajada de Estados Unidos». Asimismo, insistieron en que el objetivo del ataque era «disuadir futuros planes de ataque iraníes». «Estados Unidos continuará tomando las medidas necesarias para proteger a nuestra gente y nuestros intereses en cualquier parte del mundo», ha concluido el Pentágono.
D.S.









