La Unión Europea presentó un ambicioso proyecto de ley que busca limitar el acceso de los menores a redes sociales, videojuegos en línea y herramientas de inteligencia artificial, además de obligar a las plataformas digitales a demostrar que son seguras para niños y adolescentes antes de permitirles el acceso. La iniciativa, denominada EU Kids Act, llega en medio de la creciente preocupación por el impacto de estas tecnologías en la salud mental y el bienestar de los menores.
La propuesta plantea un sistema escalonado de acceso a las redes sociales. Los menores de 13 años no podrían tener cuentas, mientras que los adolescentes de 13 y 14 años solo tendrían acceso a «minicuentas» supervisadas por padres o tutores. A partir de los 15 años podrían abrir cuentas convencionales.
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Estas minicuentas incluirían medidas de protección reforzadas, entre ellas un límite de una hora diaria de uso. El objetivo es que los padres tengan un mayor control sobre el tiempo que sus hijos pasan en internet y sobre los contenidos a los que están expuestos.
La normativa también obligaría a las plataformas a eliminar o restringir herramientas consideradas adictivas para los menores. Entre ellas figuran el desplazamiento infinito de contenido, las notificaciones automáticas durante la noche y determinados sistemas de recompensa diseñados para mantener a los usuarios conectados durante más tiempo.
Las nuevas reglas no solo afectarían a las redes sociales, también a la Inteligencia Artificial. Foto:AFP
Otro de los ejes de la propuesta es la protección frente a contenidos perjudiciales, pues las empresas tendrían prohibido utilizar sistemas de recomendación que puedan exponer a niños y adolescentes a material nocivo. Además, se limitaría el contacto no solicitado por parte de desconocidos.
Las nuevas reglas no solo afectarían a las redes sociales, sino a las plataformas de video, videojuegos en línea, asistentes virtuales impulsados por inteligencia artificial y los llamados compañeros digitales o chatbots.
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En el caso de la inteligencia artificial, el proyecto establece que los asistentes no podrán simular relaciones personales de forma que generen dependencia emocional en los menores. La medida responde a la preocupación surgida tras casos registrados en los que niños desarrollaron vínculos problemáticos con este tipo de sistemas.
La privacidad de los menores también quedaría reforzada, pues los perfiles infantiles deberán configurarse de manera predeterminada como privados, con la ubicación, la cámara y el micrófono desactivados. Asimismo, los usuarios deberán contar con herramientas sencillas para bloquear o silenciar a otras personas.
Los perfiles infantiles deberán configurarse de manera predeterminada como privados. Foto:EFE
Para garantizar el cumplimiento de estas obligaciones, las plataformas tendrán que presentar un «plan de cumplimiento» a la Comisión y a un auditor independiente que evaluará cualquier nuevo servicio o función. Si las autoridades consideran insuficientes las medidas propuestas, podrán exigir modificaciones o abrir investigaciones.
Las compañías que incumplan las reglas podrían enfrentarse a multas equivalentes a hasta el 6 % de su facturación anual global, siguiendo el modelo de sanciones previsto en la legislación digital europea vigente.
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En paralelo, la Unión Europea trabaja en una herramienta de verificación de edad destinada a impedir que los menores accedan a servicios para los que no cumplen los requisitos. Según la Comisión Europea, el sistema protegerá la privacidad porque no compartirá datos personales con las plataformas y solo confirmará si el usuario cumple o no la edad exigida.
Aunque las empresas no estarán obligadas a utilizar esa aplicación concreta, sí deberán implementar algún mecanismo fiable para verificar la edad de los nuevos usuarios.
Los usuarios deberán contar con herramientas sencillas para bloquear o silenciar a otras personas. Foto:iStock.
Por ahora, la EU Kids Act es solo una propuesta legislativa, y antes de convertirse en ley deberá ser negociada entre la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y los 27 Estados miembros. El proceso podría prolongarse durante varios meses, aunque Bruselas ha pedido una tramitación rápida ante la creciente preocupación por los efectos de las redes sociales y las tecnologías digitales sobre niños y adolescentes.
Si finalmente es aprobada, la Unión Europea pasaría a tener una de las regulaciones más estrictas del mundo sobre el acceso de menores a redes sociales, videojuegos e inteligencia artificial.
Con información de AFP*








