Mientras los venezolanos esperan saber cuánto tiempo más se sostendrá la cúpula chavista en el poder, Estados Unidos ya fue claro: la convocatoria de elecciones no es una prioridad.

En Venezuela reina el silencio. Producto del miedo impuesto por años de represión, la gente no habla de lo que está pasando, entre otras cosas, porque si bien Nicolás Maduro ya no está en el poder, sigue mandando la cúpula chavista. “Ya no sabemos qué pensar, hay que echarle pichón al día a día, rebuscarte la vida y ya, que venga lo que el señor Donald Trump diga”, comenta vía telefónica Yorlemy, ama de casa en Caracas.
Yorlemy está en lo cierto, en Venezuela se hace lo que Trump diga. Basado en un informe de inteligencia, el mandatario estadounidense decidió poner a Delcy Rodríguez como figura “transitoria” para mantener la estabilidad, explicó. En una entrevista con The Atlantic, el mandatario estadounidense afirmó: “Si no hace lo correcto, pagará un precio muy grande, probablemente mayor que Maduro”, dejando claro que su continuidad dependería de que coopere con los planes estadounidenses de transición.
De acuerdo con medios estadounidenses como Politico, fueron tres condiciones las que Trump le impuso a la recién posesionada presidenta: represión del narcotráfico, expulsión de agentes extranjeros hostiles (léase Cuba, China y Rusia) y entregar el petróleo a EE. UU. Algo que le costará mucho porque para quienes siguieron la transmisión de la posesión de Delcy Rodríguez ante la Asamblea Nacional, el pasado lunes, los tres invitados internacionales que estaban en primera fila eran justamente los representantes de estos tres países y fue a ellos a los que saludó efusivamente la mandataria.
Delcy, conocida por ser una buena operadora, hace caso. Aunque intenta mantener la pose oficial y ha dicho que “Venezuela no es gobernada por potencias extranjeras”, también invitó a EE. UU. a trabajar juntos. “Extendemos una invitación al gobierno de los Estados Unidos para trabajar juntos en una agenda de cooperación orientada hacia el desarrollo compartido, dentro del marco de la legalidad internacional”, señaló.
Lucha contra el narcotráfico
Ese mismo día, en una entrevista, Trump le dejó claro el respaldo es condicionado y limitado en el tiempo, y que su continuidad dependerá del cumplimiento de exigencias concretas. Cuando comenzaron los bombardeos a lanchas en el Caribe, las autoridades venezolanas informaron que se habían incautado más de 65 toneladas de drogas y destruido 36 aeronaves vinculadas al narcotráfico en todo el año.
El alto mando militar, cuya imagen quedó por los suelos tras la operación estadounidense, comienza a reacomodarse y, según ONG venezolanas expertas en el tema, enfocarán más esfuerzos a la lucha contra el narcotráfico. Pero las señales son confusas, ayer en EE. UU. el Cartel de los Solos, señalada hasta hace una semana de ser la organización narcotraficante más grande de EE. UU. ahora resulta que no opera como una organización terrorista formal sino que es una “expresión coloquial”.
El Departamento de Justicia de EE. UU. ha dicho que Venezuela no es un gran productor de cocaína (la producción primaria ocurre en países como Colombia, Perú y Bolivia). Sin embargo, debido a su larga frontera con Colombia y su acceso al Caribe y al Atlántico, sirve como ruta de tránsito para drogas que salen del continente hacia mercados internacionales. Las rutas incluyen tráfico aéreo, marítimo y terrestre, aprovechando espacios poco controlados. Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, entre otros, han sido señalados de operar con organizaciones criminales para facilitar el envío de cocaína hacia EE. UU. y proteger esas actividades mediante corrupción institucional.
Agentes hostiles a EE. UU.
Venezuela se ha convertido en un punto de convergencia para potencias como Rusia, China e Irán, cada una con intereses estratégicos en medio de la crisis del país.
Moscú ha mantenido una asociación militar y energética de largo plazo con Caracas, suministrando equipos, entrenamiento y alianzas técnicas, además de firmar acuerdos de cooperación estratégica que incluyen desarrollo de petróleo y defensa, mientras ofrece respaldo diplomático frente a sanciones occidentales, de acuerdo con reportes de inteligencia de EE. UU.
China, por su parte, ha sido el principal socio comercial y acreedor de Venezuela, canalizando grandes créditos a cambio de petróleo, financiando infraestructura y sosteniendo la economía cuando los mercados occidentales se retiraron.
Irán ha profundizado su cooperación militar y tecnológica, aportando drones y sistemas técnicos que fortalecen capacidades en áreas como vigilancia y defensa, y ha establecido vínculos con redes y fuerzas que operan en Venezuela para contrarrestar el aislamiento internacional, según The Conversation.
Cuba, por su parte, permeó todo el sistema venezolano. No solo en el tema de educación y salud, los cubanos tienen alta presencia en el sector de seguridad. Buena parte del círculo de seguridad de Maduro era sostenido por La Habana; el balance oficial, habla de 32 víctimas cubanas.
Desde la llegada del chavismo, La Habana ha aportado asesoría política, inteligencia y seguridad, con presencia de cuadros cubanos en áreas sensibles del Estado, especialmente en los servicios de información, las Fuerzas Armadas y la protección del liderazgo político. A cambio, Cuba ha recibido suministro preferencial de petróleo y apoyo económico, lo que convirtió la alianza en un eje de supervivencia mutua. En los momentos de mayor crisis del régimen, el respaldo cubano ha sido determinante para contener fracturas internas y sostener la gobernabilidad, lo que explica por qué, incluso en escenarios de transición o presión internacional, Cuba sigue siendo un factor silencioso pero decisivo en Venezuela, explicaban informes de medios como Armando Info.
Bien, pues Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, le pidieron a Delcy desmontar esto y expulsar a estos países, un proceso que Rodríguez deberá llevar a cabo.
El petróleo para los americanos
Donald Trump ha situado el petróleo venezolano en el centro de su estrategia tras la captura de Nicolás Maduro. El mandatario anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos y que “ese dinero será controlado por mí”, con el argumento de que los ingresos beneficiarán tanto al pueblo venezolano como a los estadounidenses.
Trump ha ordenado al secretario de Energía poner en marcha ese plan de inmediato y ha impulsado conversaciones con grandes petroleras para que inviertan en la industria venezolana, además de sugerir que EE. UU. podría compensar a las empresas por reconstruir la infraestructura petrolera local, lo que refleja el interés de Washington por reactivar el flujo de crudo hacia su mercado y ejercer influencia sobre los recursos energéticos de Venezuela.
Y ha sacado a China de la ecuación. Pekín denunció este miércoles lo que calificó de “intimidación” por parte de Estados Unidos al supuestamente exigir a Venezuela que rompa sus relaciones económicas con Pekín como condición para explotar y comercializar su petróleo, y defendió que el país sudamericano es un Estado soberano con pleno control sobre sus recursos naturales.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino Mao Ning afirmó hoy en rueda de prensa que Venezuela “es un país soberano y goza de plena y permanente soberanía sobre sus recursos naturales y todas las actividades económicas dentro de su territorio”, al ser preguntada por las informaciones publicadas por la cadena estadounidense ABC News sobre supuestas exigencias de Washington a Caracas.
Mao calificó esa supuesta presión como un “uso descarado de la fuerza” y sostuvo que la pretensión de que Venezuela disponga de sus recursos energéticos conforme a un enfoque de “Estados Unidos primero” constituye “un caso típico de intimidación”, que “viola gravemente el derecho internacional”, “infringe de manera seria la soberanía de Venezuela” y “perjudica los derechos del pueblo venezolano”.
“China condena firmemente este comportamiento”, subrayó la portavoz, quien añadió que “debe enfatizarse que los derechos e intereses legítimos de China y de otros países en Venezuela deben ser protegidos”.
¿Y cuándo elecciones?
Trump, descartó una convocatoria electoral en el corto plazo y subrayó la prioridad de estabilizar el país antes de pensar en comicios: “Primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar elecciones… no hay forma de que la gente pueda votar”, afirmó en una entrevista con NBC News, y agregó que cualquier proceso electoral deberá esperar hasta que Venezuela “recupere su salud”.
Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio matizó la postura oficial al señalar que, en la coyuntura actual, “¿Elecciones? Es un poco prematuro para eso”, y explicó que la administración estadounidense está enfocada en enfrentar los desafíos inmediatos de la transición antes de plantear un calendario electoral.
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