¿Quién quiere vivir en Molise? Esta región italiana busca habitantes

De las 20 regiones italianas, es una de las más pequeñas, y también una de las menos conocidas. «Pagamos 700 euros por mes», anuncian las autoridades.

Una pequeña calle en Campobasso, capital de la región italiana de Molise. Foto: Klaus Blume/dpa [ Ver fotogalería ]

Publicado el 19 de diciembre de 2019

De las 20 regiones italianas, Molise es una de las más pequeñas, y también una de las menos conocidas. «Molise no existe», se suele bromear a veces en Italia sobre este territorio ubicado unos 200 kilómetros al sudeste de Roma, entre el mar Adriático y los Montes Apeninos. Allí viven poco más de 300.000 personas, y son cada vez menos. Sin embargo, el presidente de la región, Donato Toma, cree que esto no tiene por qué ser así. Y con un nuevo programa quiere demostrar que Molise existe.

Quien decida asentarse en Molise verá, en primer lugar, dinero en efectivo. «Pagamos 700 euros por mes (unos 770 dólares) y eso durante tres años», dice Toma a DPA en su oficina en la capital de la región, Campobasso, una pequeña ciudad a 800 metros de altura con menos de 50.000 habitantes.

Sin
embargo, el nuevo ciudadano debe mudarse a un pueblo con menos de
2.0000 habitantes y al menos por cinco años. También debe fundar
allí una empresa o renovar una casa para que pueda ser habitada.
Asimismo, el interesado debe ser originario de un pueblo de más de
2.000 almas. «Porque la idea no es vaciar otros pueblos»,
explica el político del partido conservador Forza Italia.

Molise forma parte del Mezzogiorno, el sur subdesarrollado de Italia, que pierde habitantes desde hace décadas. Son sobre todo los jóvenes quienes se mudan a destinos lejanos en busca de trabajo. Ya sea al norte de Italia, Alemania, Bélgica, Suiza o Estados Unidos: de acuerdo con Toma, el número de personas de Molise que migran es mucho mayor que el de los habitantes que se quedan.

Calle de Oratino, en la región italiana de Molise. Foto: Klaus Blume/dpa

¿Por qué habría que irse entonces a Molise?

«Aquí
es tranquilo, no hay crimen organizado. Tenemos la mejor agua de
Italia, aire limpio, hermosos paisajes y mucho espacio libre»,
enumera Toma. «Además, aquí se come bien y nuestro vino es
fabuloso», añade. Quien se anime a mudarse puede elegir entre
una lista de 106 pueblos de nombres llamativos como Casalciprano,
Oratino o Pietrabbondante.

Pietrabbondante significa algo así como «abundante en piedras». El pueblo, ubicado a unos 1.000 metros de altura y a unos 60 kilómetros de Campobasso, es conocido por su teatro antiguo y un templo de la época de los samnitas (siglo II antes de Cristo). «Tenemos 735 habitantes, mientras que a fines de los 1960 eran alrededor de 2.500», señala el alcalde Antonio Di Pasquo. En el pueblo hay 13 niños en edad escolar y dos mujeres de más de 100 años. «Se vive bien aquí», asegura el hombre de 50 años.

Cree
que el nuevo programa puede hacer que regresen antiguos habitantes y
ve múltiples oportunidades de inversiones prometedoras. «Todos
los años llegan unos 20.000 visitantes para ver los sitios
relacionados con los samnitas. Vienen y se vuelven a ir rápidamente
porque aquí hay pocas tiendas, restaurantes y alojamientos»,
explica el alcalde.

El pueblo de Oratino, en la región de Molise, es miembro de la asociación «Los pueblos más bellos de Italia». Foto: Klaus Blume

Di Pasquo enfatiza que la región tiene «paisajes como los del sur del Tirol». Sin embargo, a diferencia con el norte rico de Italia, en este pueblo, donde los techos de tejas rojas desaparecen en invierno bajo una capa de nieve, la mitad de las casas están vacías.

El
alcalde, que dona su reembolso de 500 euros por mes a la comunidad,
afirma que se puede comprar una casa por 10.000 a 25.000 euros, pero
hay que invertir algo en la renovación. Sigue trabajando como
topógrafo y viaja por ello cuatro veces a la semana a Campobasso.
«Ahora a los pueblos les ha llegado un momento clave»,
asegura en relación al programa regional.

Los
interesados en mudarse a una aldea y crear algo allí tuvieron tiempo
de presentar su solicitud al Gobierno regional de Campobasso hasta el
30 de noviembre. Ahora las autoridades decidirán qué proyectos son
los más convincentes. De la primera ronda saldrán 40 candidatos.

Quien decida asentarse en Molise verá, en primer lugar, dinero en efectivo. «Pagamos 700 euros por mes (unos 770 dólares) y eso durante tres años», anuncian las autoridades de Campobasso, una pequeña ciudad a 800 metros de altura con menos de 50.000 habitantes. 

Si todo marcha bien, el programa será ampliado al cabo de un año. Las ayudas financieras se pagan en tres cuotas anuales. Toma asegura que todo está financiado sólidamente: el dinero proviene de los impuestos que pagaron al Estado italiano las empresas que extraen gas natural en Molise.

Pero,
¿no es un poco aburrida la vida en el pueblo? De ninguna manera,
asevera Roberto De Socio, médico de 47 años y alcalde de Oratino
(1.682 habitantes). Agrega que en verano sólo hay que viajar 45
minutos para disfrutar del Adriático y en invierno 40 minutos para
llegar a la estación de esquí más cercana.

El pueblo de Oratino, en la región de Molise, es miembro de la asociación «Los pueblos más bellos de Italia». Foto: Klaus Blume

El pueblo ubicado sobre la cumbre de una montaña tiene callejas estrechas, cuidadas casas de piedra y un antiguo palacio ducal y forma parte de la asociación «I borghi più belli d’Italia» (los pueblos más bellos de Italia), cuenta orgulloso el alcalde.

Durante
el día, Oratino parece muerto, dado que muchas personas trabajan en
la cercana Campobasso. El clima otoñal arruina la vista desde
Belvedere, una terraza que ofrece un panorama de los valles vecinos.
Pero al lado, en el «Bar Zero,4», que debe su nombre a los
vasos de 0,4 litros en los que ofrece cerveza, hay vida. El dueño,
Alessandro Mercurio, tiene 25 años. El café expresso está a 80
centavos, una cerveza grande dos euros.

Muchos
de sus clientes ya escucharon hablar sobre el programa del
«presidente». Uno dice que espera que el lugar no se llene
de napolitanos. Antonio Romano, un funcionario de Hacienda jubilado
de 66 años, cuenta que él mismo vivió décadas en Roma y en
Isernia, provincia vecina a Campobasso. «Pero cuando volví hace
un par de años, a mí no me pagaron nada», comenta mientras
levanta su vaso.

Por Klaus Blume (dpa)