Embajador estadounidense fortalece denuncias que investiga la Cámara federal contra Trump

Washington, D.C. –  El embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Gordon Sondland, fortaleció hoy las denuncias que investiga la Cámara de Representantes, al afirmar que no debe haber duda de que el presidente Donald Trump condicionó una reunión oficial en la Casa Blanca con su homólogo en Ucrania a que ese país llevara a cabo investigaciones en contra de los demócratas y el ex vicepresidente Joseph Biden.

Aunque dijo que no tuvo una respuesta oficial del gobierno de Trump, Sondland afirmó estar convencido de que la Casa Blanca frenó la entrega de una asistencia militar de $391 millones a Ucrania en espera de que el gobierno de dicho país emitiera una declaración comprometiéndose a investigar la empresa de gas Burisma, de cuya junta de directores formó parte el hijo del ex vicepresidente Joseph Biden, y la teoría infundada de que ese país de Europa del Este interfirió con las elecciones estadounidenses de 2016.

Biden es uno de los principales aspirantes demócratas a la Casa Blanca.

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“¿Hubo un ‘quid pro quo’? Con respecto a (una) llamada solicitada de la Casa Blanca (al presidente de Ucrania, Volodomir Zelensky) y la reunión en la Casa Blanca (que quería el gobierno ucraniano), la respuesta es sí», indicó Sondland, al declarar ante el Comité de Asuntos de Inteligencia, a cargo de la investigación formal para determinar si las actuaciones de Trump con respecto a Ucrania ameritan presentarle cargos ante el pleno de la Cámara baja para que se recomiende su destitución.

Como parte de sus funciones ante la Unión Europea, Sondland indicó que el gobierno de Trump le asignó también tareas en Ucrania, en la Europa del Este, especialmente después de que el secretario de Estado, Mike Pompeo, en momentos en que era atacada por aliados del presidente de Estados Unidos y funcionarios ucranianos, cesó como embajadora en ese país a Marie Yovanovitch.

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Sin experiencia diplomática, Sondland llegó al puesto después de haber donado $1 millón al comité electoral de Trump.

Sondland sostuvo que de cara a resolver las dudas que tenía Trump sobre el nuevo gobierno de Ucrania, que encabeza Zelensky desde el 20 de mayo, el propio presidente de Estados Unidos dio instrucciones para que se hablara con su abogado personal, Rudolph Giuliani, quien también estaba en conversaciones con el equipo del nuevo presidente.

No le pareció ideal, dijo. Pero, funcionarios que lidiaban con Urania, como el secretario de Energía, Rick Perry, y el que fuera enviado especial a Ucrania, el embajador Kurt Volker, así lo hicieron. Giuliani “demandó que Ucrania hiciera una declaración pública anunciando investigaciones de la elección de 2016/el servidor del DNC -Partido Demócrata de Estados Unidos-, y Burisma”, confirmó Sondland.

Por meses, el presidente Trump, incluso durante la conversación telefónica del 25 de julio con Zelensky que desató la querella original en su contra por pedirle favores al presidente de Ucrania, ha querido que se investigue la teoría conspiratoria, negada incluso por sus propios funcionarios, de que ucranianos pudieron haber pirateado el servidor de la red computadorizada del Partido Demócrata y culpado a Rusia.

Sondland sostuvo que la solicitud de Trump para que se cumplieran con las investigaciones solicitadas era un asunto que conocían el vicepresidente Michael Pence, con el que habló el 1 de septiembre, el  secretario Pompeo, el jefe interino de gabinete de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, y otros altos funcionarios del gobierno estadounidense.

“Todos estaban al tanto, no era secreto”, indicó Sondland, con respecto a la condición de se pusieran en marcha las investigaciones antes de concederle al presidente Zelensky una reunión en la Casa Blanca con el presidente Trump.

Antes de salir hacia una actividad en Texas, pero después de haber observado parte del testimonio de Sondland, el presidente Trump afirmó que el propio embajador dijo en la audiencia que él no le había dicho que exigía un quid pro quo.

“Le dije que no quería nada (del presidente Zelensky)”, sostuvo Trump, pero en referencia a una conversación con Sondland del 9 de septiembre, justo el día en que se dio a conocer que el Inspector General examinaba la querella presentada por un denunciante de su gobierno que expresó alarma con los favores solicitados por el presidente de Estados Unidos en la llamada del 25 de julio con el presidente ucraniano.

“Nunca escuché del presidente Trump de que la ayuda (militar) estaba condicionada (a las investigaciones)”, reconoció ante el Congreso el embajador Sondland, pero “dos más dos suman cuatro” y sostuvo que entendió que si Ucrania emitía una declaración de que iría en contra de Burisma y los demócratas, “entonces se levantaría el freno a la ayuda militar”.

Por un lado, Sondland habría mencionado en una reunión con funcionarios ucranianos en la Casa Blanca, el pasado 10 de julio, que el presidente Trump esperaba por las investigaciones antes de autorizar una reunión oficial con Zelensky.

Además, el funcionario de la embajada estadounidense en Kiev David Holmes declaró, a puerta cerrada, que Sondland habló de ese asunto por teléfono con el presidente Trump, a viva voz, en un restaurante, un día después de la llamada telefónica del 25 de julio en que el inquilino de la Casa Blanca le pidió de favor a Zelensky las investigaciones contra los Biden, Burisma y la teoría conspiratoria de la intervención de Ucrania en las elecciones estadounidenses de hace tres años. Holmes será uno de los ponentes del jueves.

Ese día, Sondland y otros funcionarios del gobierno de Estados Unidos habían tenido reuniones con el presidente Zelensky y sus asesores.

El embajador sostuvo que entre julio y agosto se enteró que además de la reunión en la Casa Blanca se había frenando la asistencia militar de $391 millones a Ucrania en espera de que el gobierno de Zelensky anunciara las investigaciones contra los demócratas y Burisma.

En un correo electrónico del 22 de agosto, Sondland solicitó al secretario de Estado Pompeo que le ayudara a coordinar un encuentro entre Trump y Zelensky el 1 de septiembre, cuando podían estar en Polonia para una ceremonia de conmemoración de la Segunda Guerra Mundial, en busca de romper el “atolladero”. Pompeo le respondió que lo hiciera.

Debido al huracán Dorian, Trump envió a Polonia al vicepresidente Pence.

Según el embajador Sondland, ese 1 de septiembre le expresó al vicepresidente Pence que “tenía preocupaciones de que el retraso en la ayuda se ha atado al asunto de las investigaciones”.

Tras la declaración de Sondland, el jefe de Gabinete de Pence, Marc Short, afirmó que el vicepresidente “nunca tuvo una conversación con Gordon Sondland sobre la investigación de los Biden, Burisma o la liberación condicional de ayuda financiera a Ucrania basada en potenciales investigaciones».

La asistencia militar a Ucrania fue liberada el 11 de septiembre, dos días después de que la Cámara de Representantes estadounidense abrió la investigación en torno a un posible proceso de destitución en contra del presidente Trump. La reunión en la Casa Blanca entre Trump y Zelensky no se ha llevado a cabo.

Debido a que la asistencia militar finalmente fue entregada y Ucrania no ha emitido una declaración relacionada a una investigación contra los Biden o Burisma, los republicanos, encabezados por el líder de la minoría en el comité, Devin Nunes (California), y Jim Jordan, descartaron que haya ocurrido un ‘quid pro quo’ o se haya configurado el delito de extorsión.

El presidente del Comité de Asuntos de Inteligencia, el demócrata Adam Schiff (California), consideró, no obstante, que el testimonio de Sondland ha corroborado que el presidente Trump reclamó favores políticos para cumplir con funciones oficiales de su puesto, como una reunión en la Casa Blanca y la entrega a Ucrania de asistencia militar.

También insistió que los republicanos obvian que la asistencia militar fue entregada solo porque “el presidente Trump fue agarrado con las manos en la masa”.

Schiff señaló que “ahora le corresponde al Congreso, como representantes del pueblo, determinar qué respuesta es apropiada”. “Si el presidente abusó de su poder e invitó a la interferencia extranjera en nuestras elecciones, si buscó condicionar, coaccionar, extorsionar o sobornar a un aliado para llevar a cabo investigaciones para ayudar a su campaña de reelección y lo hizo reteniendo actos oficiales, una reunión de la Casa Blanca o cientos de millones de dólares de ayuda militar necesaria; de nosotros depende decidir si esos actos son compatibles con la oficina de la Presidencia”, afirmó Schiff.

El Comité de Asuntos de Inteligencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos tiene a su cargo la investigación formal para determinar si se pone en marcha un proceso de destitución en contra del presidente Trump, por abusar de su poder o tratar de sobornar o extorsionar al gobierno de Ucrania para su beneficio político.

Además de Sondland, esta tarde declarará ante el Comité de Asuntos de Inteligencia Laura Cooper, subsecretaria adjunta del Departamento de Defensa y quien declaró que Ucrania cuestionó en agosto porqué se retrasaba la asistencia militar, que alcanzaba $391 millones.

También tiene previsto testificar el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, David Hale, cuyo testimonio fue solicitado por los republicanos.

El martes, dos funcionarios de la Casa Blanca con responsabilidades en el tema de Seguridad Nacional – el teniente coronel Alexander Vindman y la asesora del vicepresidente Pence, Jennifer Williams -describieron como impropia e inusitada las solicitudes de investigaciones que le hiciera el presidente Trump al presidente ucraniano.

Mientras, Tim Morrison, exasesor del Concilio de Seguridad para temas de Rusia y Europa y quien fue supervisor del teniente coronel Vindman entre julio y octubre, dijo que no le pareció impropia la conducta de Trump en esa ocasión. Morrison, Vindman y Williams escucharon, como parte de sus funciones, la conversación del 25 de julio entre Trump y Zelensky.